Por primera vez desde que existen registros en Francia, la cerveza superó al vino como la bebida alcohólica más consumida del país. Un dato que sacude uno de los símbolos culturales más fuertes de la identidad francesa: el vino en la mesa.
Según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, los franceses consumieron 22 millones de hectolitros de vino durante 2025. En paralelo, la asociación Brasseurs de France informó un consumo de 22,1 millones de hectolitros de cerveza, marcando así un hecho histórico.
El fenómeno refleja cambios profundos en los hábitos de consumo. El vino continúa asociado a la comida tradicional y a largas sobremesas, mientras que la cerveza aparece cada vez más vinculada a momentos informales, encuentros sociales y eventos deportivos. Además, suele tener menor graduación alcohólica y un precio más accesible en un contexto de inflación y crisis del costo de vida.
El descenso del consumo de vino en Francia también acompaña una tendencia global. Según la OIV, el mercado mundial atraviesa su nivel de consumo más bajo desde 1957, afectado por cambios culturales, presión económica y nuevas formas de consumo entre las generaciones más jóvenes.
“Lo que vemos en los datos de 2025 es un sector que reacciona a los efectos en tiempo real de las políticas arancelarias de Estados Unidos, pero que también se adapta a cambios más a largo plazo en materia de clima y de consumo”, explicó John Barker.
Aun así, Francia continúa siendo el principal consumidor de vino de Europa. Pero el dato marca un cambio de época: en el país donde alguna vez se dijo que “una comida sin vino es una comida triste”, hoy una pinta empieza a ganarle terreno al tradicional pichet.
Por el equipo de Saber Salir



