La calidad del sueño impacta directamente en la salud del cerebro, y los científicos siempre han hecho hincapié en la relación entre falta de sueño y demencia. También hay otros factores que pueden potenciar esta condición.
La demencia es una pérdida progresiva de capacidades cognitivas, como la memoria, por lo que su padecimiento implica un gran impacto en las actividades diarias de una persona. Esta condición puede ser causada por varias enfermedades, la más común es el Alzheimer. Cuando una persona sufre de demencia, se produce una pérdida de neuronas durante un largo período de tiempo.
Existen factores de riesgo, como la edad o la genética los cuales no son modificables. Sin embargo, hay otros factores en los que podemos influir, ligados a determinado estilo de vida y hábitos, en los que puede trabajarse para prevenir y cuidar la salud. Entre ellos se encuentran: la depresión, falta de actividad física, obesidad, diabetes, consumo excesivo de alcohol y tabaquismo. Hay un factor que es central: la calidad y cantidad del sueño de la persona en cuestión.
El papel clave de tener un sueño profundo
Numerosos estudios demuestran que dormir bien es importante para mantener buenas conexiones en el cerebro. Una investigación reciente ha revelado que el sueño profundo podría ser crucial para eliminar los desechos metabólicos del cerebro, incluida la eliminación de ciertas proteínas, como las que se acumulan en el cerebro de personas con la enfermedad de Alzheimer.
Según una experiencia científica del Framingham Heart Study, en donde varias personas fueron evaluadas mediante un registro del sueño conocido como polisomnografía en dos ocasiones con aproximadamente cinco años de diferencia, en 1995-1998 y nuevamente en 2001-2003, la pérdida progresiva del sueño profundo a lo largo del tiempo se asoció con un mayor riesgo de demencia. En particular, con la demencia tipo Alzheimer.
¿Cómo mejorar el sueño profundo?
Según un estudio de Fleni, a nivel local y global, más del 50 % de las personas son malos dormidores. En las últimas décadas, se ha evidenciado que en contexto de mayores exigencias sociales/laborales, la población tiende a dormir menos horas. Pero, ¿Qué significa tener un sueño poco reparador? Es un sueño fraccionado, con varios despertares por moverse de noche o tener apnea por ejemplo. También la excesiva somnolencia diurna o quedarse dormido en situaciones no habituales es síntoma de trastornos del sueño.
Entonces, ¿Qué estrategias poner en marcha para mejorar la calidad y cantidad del sueño? En primer lugar, vale la pena consultar con un médico ante cualquier signo anormal, ya que varios trastornos del sueño están infradiagnosticados y son tratables.
En segundo lugar, es importante adoptar buenos hábitos de sueño que pueden ayudar:
1.Mantener un horario regular
Despertarte y acostarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, evita que desajustes tu reloj biológico. Si bien es importante recuperar el sueño perdido, es mejor hacerlo de manera consistente. El cerebro no puede recuperar todo el sueño perdido.
Al despertarse hay que evitar ir postergando el despertador, esto genera únicamente sueño superficial, no reparador.
2.Cuidar la alimentación
También puedes evitar la cafeína y limitar tu consumo de alcohol por las noches. La cafeína permanece en el cuerpo durante varias horas, lo que puede afectar la calidad del sueño, incluso si logras dormir.
Además, una de las causas más importantes del insomnio en adultos es la mala digestión, producto de cenas abundantes. Evitar comer demasiado por la noche te traerá beneficios a la hora de conciliar el sueño.
También hay alimentos que aumentan la producción de melatonina, un neurotransmisor que facilita el sueño y regula los ritmos biológicos. Estos son el plátano, las cerezas y los dátiles, que promueven la relajación y mejoran tu descanso.
3.Dormir sin pantallas
Con el avance de la tecnología, la mayoría de las personas duermen por las noches con la televisión prendida, o revisando hasta último momento sus dispositivos móviles. La realidad es que esta luz tiene un imacto negativo en el sueño. Es muy importante evitar la presencia de dispositivos electrónicos con luces intermitentes en el dormitorio, así como relojes digitales con pantallas luminosas.
Aún queda por explorar y estudiar el papel del sueño profundo en la prevención de la demencia. Fomentar prácticas que mejoren la calidad de vida, la conciliación de un sueño profundo y buenas rutinas sin dudas serán factores clave para prevenir este tipo de enfermedades.



