Durante años, vivir entre viñedos fue una imagen asociada a Mendoza, Cafayate, la Toscana o alguna otra gran región del vino. Para un porteño o un bonaerense podía ser el paisaje de unas vacaciones, de una escapada o, con suerte, el sueño de retirarse algún día lejos de Buenos Aires.
Pero difícilmente una posibilidad para la vida cotidiana.
Ahora ese escenario empieza a cambiar.
A menos de 1 hora de la Ciudad de Buenos Aires, en Campana, Bodega Gamboa acaba de sumar una nueva etapa a un proyecto que comenzó hace más de quince años con algo que entonces también parecía improbable: plantar viñedos y producir vino en esta parte de la provincia de Buenos Aires.

La propuesta se llama Gamboa Vineyard & Wellness y contempla 133 fincas residenciales dentro del mismo campo donde actualmente funcionan la bodega, los viñedos y Casa Gamboa, su restaurante. La preventa comenzó con valores desde US$ 99.000.

Y quizás allí esté la diferencia más interesante: no se construyó primero un barrio para después agregarle viñedos como parte del paisaje. Acá ocurrió al revés.
Primero estuvo la viña.
Después llegó el vino, la bodega, el restaurante, las vendimias, las degustaciones y el enoturismo. Y recién ahora aparece la posibilidad de vivir dentro de ese mundo.
De visitar una bodega a despertarse en ella
Para quienes viven en Buenos Aires, la relación con el vino suele comenzar de otra manera: viajar.
Una escapada a Mendoza, unos días en Cafayate, recorrer bodegas en San Juan o incluso elegir un hotel entre viñedos forman parte de una tendencia turística que creció mucho durante los últimos años.
Lo novedoso de esta propuesta es trasladar aquella experiencia a la vida residencial.
Las fincas tendrán entre 1.000 a 1.700 metros cuadrados y se integrarán a sectores de viñedo de hasta 600 m², pensados como una extensión natural del jardín. La idea es que las vides formen parte del paisaje cotidiano de cada residencia. En total, más del 40% de las 63 hectáreas del proyecto estará destinado a espacios verdes y viñedos.


Cada propietario podrá tener además su propia parcela de viñedo y participar del ciclo de la vid: desde la poda y la brotación hasta la cosecha. La producción se realiza con el acompañamiento del equipo técnico de la bodega y el concepto incorpora incluso la posibilidad de desarrollar vinos vinculados a cada finca.
Es, en definitiva, pasar de mirar el viñedo desde la mesa de un restaurante a incorporarlo al paisaje de todos los días.

Una bodega que estaba antes que el barrio
Gamboa comenzó a desarrollar viñedos en Campana hace más de quince años y con el tiempo convirtió al lugar en un destino gastronómico y enoturístico.
Actualmente produce diferentes variedades, entre ellas Pinot Noir, Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Riesling y Sauvignon Blanc, y desde 2022 funciona en el predio Casa Gamboa, su restaurante, que es uno de los más visitados de Argentina.
Ese recorrido explica también por qué el proyecto residencial tiene una característica poco habitual.
Quien compre una finca no llegará a un barrio que promete que algún día tendrá una bodega: la bodega ya está funcionando.
Y tampoco se trata únicamente de tener unas hileras de vides junto a la casa. La intención es que el vino atraviese buena parte de la experiencia: vendimias, cenas entre viñedos, actividades gastronómicas, degustaciones y encuentros vinculados a la cultura vitivinícola.
A eso se sumará una propuesta orientada al bienestar, con spa, espacios de wellness, senderos, gimnasio, yoga, pilates y un sector de lodges previsto dentro del masterplan.


Naturaleza a pocos kilómetros de Buenos Aires
Hay otro elemento que cambia bastante la ecuación.
Gamboa está en Campana, cerca de la Ruta 9 y junto al entorno natural de Otamendi y del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos.
Eso permite combinar tres mundos que hasta hace poco parecían difíciles de reunir tan cerca de Buenos Aires: campo, vino y naturaleza protegida.
Y sobre todo permite plantear una pregunta que hace algunos años hubiera resultado extraña:
¿y si la casa entre viñedos no estuviera a mil kilómetros de Buenos Aires?
Porque durante mucho tiempo un porteño podía comprar una casa en un country, una chacra, una quinta o una propiedad frente al río.
Pero vivir con una bodega, un restaurante y un viñedo como parte del entorno cotidiano era otra historia.
El vino también puede convertirse en una forma de vivir
En el mundo existen numerosos ejemplos donde los viñedos dejaron de ser únicamente lugares de producción para transformarse en paisajes residenciales, gastronómicos y turísticos.
Argentina empieza a explorar también ese camino.
Y quizás el dato más interesante de Gamboa no sea solamente que haya 133 fincas nuevas en Campana.
Es que propone otra manera de relacionarse con el vino.
Para un porteño o bonaerense, aquel sueño que parecía reservado a Mendoza, Salta o la Toscana ahora queda bastante más cerca, a menos de una hora de la Ciudad de Buenos Aires.
Por el equipo de Saber Salir

