Este sábado, en General Madariaga, La Vie en Rosé reunirá vinos rosados de Argentina y del mundo en Bodega Gamboa Costa Atlántica. Y entre las botellas que formarán parte de esta tarde dedicada al rosé habrá una presencia especialmente significativa: Château Miraval, una de las etiquetas más reconocidas de la Provenza.

No es un dato menor. Hablar de rosados es, inevitablemente, hablar de Provenza, la región francesa que consiguió transformar esta categoría en mucho más que un vino de verano. Allí, el rosé adquirió identidad propia, estilo, prestigio y una manera particular de entender el vino: colores muy pálidos, frescura, delicadeza y una enorme asociación con el paisaje y el art de vivremediterráneo.
Miraval representa muy bien esa escuela.
Su rosé es AOC Côtes de Provence y se elabora principalmente con uvas provenientes del norte de la Provenza, una zona de clima relativamente fresco, con suelos arcillo-calcáreos y viñedos ubicados en torno a los 350 metros de altura. Esa combinación permite conservar acidez, frescura y mineralidad, características centrales del estilo.

El corte reúne Cinsault, Grenache, Rolle —nombre provenzal del Vermentino— y Syrah. El Cinsault, Grenache y Rolle se trabajan mediante prensado directo, mientras que la Syrah se vinifica por sangrado. La elaboración se realiza mayoritariamente en acero inoxidable, con una pequeña proporción en barrica y trabajo sobre lías.
El resultado es ese perfil que hizo reconocibles a los grandes rosados provenzales: color rosa pálido, aromas florales y de frutas frescas, notas de pomelo y durazno, buena tensión y un final mineral y ligeramente salino.

Miraval tuvo además la particularidad de acercar el rosé de Provenza a un público muchísimo más amplio. El proyecto quedó mundialmente asociado a Brad Pitt y Angelina Jolie, pero desde el punto de vista vitivinícola su desarrollo estuvo ligado a la Famille Perrin, histórica familia del Ródano y responsable de Château de Beaucastel. Esa combinación convirtió a Miraval en uno de los nombres internacionales más visibles del fenómeno rosé.
Por eso su presencia en La Vie en Rosé tiene un valor especial.
La propuesta de Gamboa no será solamente probar diferentes rosados. Será también poder comparar estilos, regiones y maneras de interpretar una categoría que en pocos años cambió profundamente su lugar dentro del mundo del vino.

Y poder hacerlo con una botella de Miraval significa tener en General Madariaga una referencia directa de la región que convirtió al rosé en uno de los grandes fenómenos contemporáneos del vino.
Por Marcelo Chocarro

