Hace pocos días visitamos corriente, propuesta surgida en 2022 en el ascendente polo gastronómico de Villa Crespo, al lado de Parque Centenario. La propuesta, concebida por dos arquitectos, está basada en una estética industrial, un salón donde priman los caños a la vista, una cuidada iluminación, barra al fondo y una carta sesuda de pocos platos, aunque bien ejecutados. Veamos los detalles:
El salón, que tiene 40 cubiertos, ocupa lo que fue una antigua fábrica de dulce de leche ubicada en Villa Crespo. Durante la demolición, se conservaron algunas molduras en el techo de las antiguas oficinas, así como áreas donde se dejó el hormigón expuesto.

En el proceso optaron por preservar los vestigios fabriles del lugar dejando a la vista cañerías y cableados en una apuesta a la escenografía contundente del lugar. Utilizaron celulosa proyectada en las paredes crudas, un material comúnmente empleado en techos para lograr controlar la acústica.
Todo el mobiliario fue diseñado a medida. Las mesas están fabricadas en acero inoxidable quirúrgico, mientras que las fraperas se elaboraron con vidrio soplado.
Como arquitectos y constructores diseñaron un proyecto con una estética minimalista industrial, descontracturado, juvenil y moderno, inspirados en proyectos holandeses y japoneses, pero principalmente en el Centro Pompidou.
“El contraste de lo perfecto e imperfecto, así es Corriente”, afirmó Juan Manuel Peyregne, uno de sus socios.
La carta, creada por un cosmopolita cocinero Californiano llamado Martin Shuterland, está compuesta por snacks, platitos, platos y postres. Tienen propuestas vegetarianas y apto celiaco. Su brigada cuenta con varios cocineros de diferentes nacionalidades con amplia formación técnica.

Entre las novedades de la carta se encuentran la focaccia acompañada de manteca intervenida con cúrcuma y puerros confitados, que recuerdan a una bananita Dolca, las croquetas de pato con salsa de ciruela y jengibre, los muy orientales gnudis in brodo, un jamón de pato soberbio, montado sobre una brioche con paté y chutney de tomate, un Pho vietnamita y una milanesa tipo “cotoletta”, con hueso, pintada con una suerte de escalivada.
La sala está comandada por un equipo de mujeres, que ofrecen un servicio descontracturado, mientras que la carta de vinos es positivamente anárquica y cambiante. Cuentan con una sommelier de sala que asesora y recomienda a los comensales. Ofrecen vinos nacionales e importados, especialmente seleccionados por ejemplo de Australia y Nueva Zelanda, a precios accesibles.
Ferrari 384, Villa Crespo. Abierto de Miércoles a sábados de 20 a 00hs.
Link de Reservas: corriente.meitre.com
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