Recorrer Caminito, caminar por los alrededores de La Bombonera y terminar almorzando en El Gran Paraíso permite redescubrir uno de los barrios con mayor identidad de Buenos Aires. En pocas cuadras conviven inmigración, arte, fútbol, arquitectura y gastronomía.
¿Cuántos porteños y bonaerenses conocemos realmente La Boca si no somos hinchas del club de la Ribera?
Es uno de esos lugares que todos reconocemos por las fotos, pero que sorprende cuando se lo recorre. Caminito, sus conventillos de chapa y madera, los colores, el tango y La Bombonera construyen un paisaje difícil de encontrar en otro punto de Buenos Aires.

La sensación aparece rápido: ¿por qué no vine antes?
El paseo puede comenzar por Caminito, entre artistas, comercios, balcones, esculturas y personajes que ya forman parte de la postal. Murales de Maradona y Messi, figuras que asoman desde los balcones, imitadores del Diego que posan con los turistas y tangueros que mantienen viva una estética ligada históricamente al barrio.
La llegada de inmigrantes genoveses durante el siglo XIX dejó una huella profunda en la arquitectura y en la relación de La Boca con el puerto.
Pero decidí seguir caminando y a pocas cuadras, los colores azul y amarillo empiezan a dominar el paisaje hasta llegar a La Bombonera. Incluso para quien no somos hincha de Boca, recorrer los alrededores permite entender hasta qué punto el estadio y el club forman parte de la identidad del barrio.
Murales, camisetas, bares y referencias a jugadores históricos aparecen en cada esquina.
Un almuerzo dentro de un conventillo
Después del recorrido, El Gran Paraíso es un muy buen cierre.

El restaurante funciona en un antiguo conventillo y conserva buena parte de esa estructura: patio interior, árboles, balcones, chapa y madera.
Desde afuera cuesta imaginar lo que aparece una vez atravesada la entrada.

En medio del movimiento de Caminito, el restaurante propone un ambiente tranquilo y una cocina argentina que acompaña perfectamente la experiencia.
Además, sentarse a comer allí después de recorrer el barrio permite completar el recorrido desde otro lugar: no solo se visita La Boca, también se almuerza dentro de parte de su historia.


Una salida para volver a mirar Buenos Aires
En pocas cuadras, La Boca reúne inmigración, puerto, tango, Quinquela Martín, fútbol, conventillos y gastronomía.
Todo puede recorrerse a pie y sin demasiada planificación.
Caminito, los alrededores de La Bombonera y un buen almuerzo alcanzan para armar una salida diferente dentro de la propia ciudad.
La Boca es uno de esos lugares que creemos conocer hasta que decidimos caminarlo de verdad.
Por Marcelo Chocarro

