Rosados de Argentina y del mundo, gastronomía, música y viñedos fueron protagonistas de La Vie en Rosé, la cuarta y última edición del ciclo Wine Session de Bodega Gamboa Costa Atlántica. El encuentro cerró una serie que tuvo un denominador común durante todo el año: catar a ciegas, intentar reconocer variedades, añadas, procedencias y estilos y, recién después, descubrir qué vino había en cada copa.
Durante cuatro encuentros realizados a lo largo del año en General Madariaga, las Wine Sessions propusieron una misma dinámica: probar, observar y comparar vinos sin conocer previamente su identidad. Las etiquetas permanecieron ocultas y los participantes debían construir hipótesis a partir de lo que encontraban en la copa.

La cata a ciegas no consiste solamente en acertar una variedad, una añada o un lugar de origen. Su verdadero valor está en aprender a interpretar las pistas que ofrece el vino: el color, los aromas, la acidez, la estructura, la madurez de la fruta y la textura. Ese fue también el espíritu de las cuatro Wine Sessions: observar, comparar, arriesgar una respuesta y descubrir luego cuánto coincidía esa primera impresión con la etiqueta.
Ese ejercicio se convirtió en una de las señas de identidad del ciclo. En cada encuentro aparecía la misma pregunta: qué variedad podía ser, de qué región provenía, qué añada tenía o qué estilo de elaboración había detrás del vino. Solo después llegaba el momento de revelar las botellas.

La Vie en Rosé
La última edición estuvo dedicada exclusivamente al universo de los vinos rosados. Se degustaron etiquetas de diferentes regiones de Argentina y del mundo, acompañadas por gastronomía, música y el paisaje de los viñedos de Gamboa Costa Atlántica.
La selección permitió comprobar la diversidad que hoy existe dentro de una categoría que en las últimas décadas cambió profundamente. Regiones como Provenza consolidaron un estilo de rosado pálido y fresco reconocido internacionalmente, mientras que Argentina desarrolló interpretaciones a partir de variedades como Malbec, Pinot Noir, Cabernet Franc, Syrah y Criolla.

La cata a ciegas permitió comparar esos vinos sin condicionamientos previos de marca, precio, región o reputación. Más que buscar una única respuesta correcta, la propuesta invitaba a descubrir diferencias de color, aromas, estructura, frescura y procedencia.
Entre los vinos también apareció el clarete de Bodega Gamboa, una elaboración que recupera una antigua tradición y permite explorar esa frontera entre los tintos ligeros y los rosados. Su presencia reforzó una de las ideas centrales de la jornada: no existe una única manera de interpretar esta categoría.
Vino, gastronomía y una experiencia relajada
La gastronomía formó parte integral de la propuesta. Los rosados, por su frescura, acidez y versatilidad, acompañaron distintas preparaciones mientras un DJ musicalizaba la jornada.
El formato buscó combinar aprendizaje y disfrute, demostrando que una cata puede ser rigurosa sin necesidad de resultar solemne. Ese equilibrio entre conocimiento, juego y encuentro fue otro de los rasgos comunes de las cuatro Wine Sessions.

Cuatro encuentros, una misma identidad
La Vie en Rosé cerró así la primera serie de cuatro WineSessions de Gamboa Costa Atlántica. Cada edición tuvo una temática diferente, pero todas compartieron una misma idea: descubrir el vino antes de conocer la etiqueta.
Más que presentar marcas, el ciclo buscó generar curiosidad y entrenar la percepción. La propuesta no estaba centrada únicamente en acertar, sino en observar, argumentar y aprender a reconocer aquello que cada vino expresa.
La convocatoria de la última edición reunió público de General Madariaga, socios de Mi Finca Gamboa y visitantes llegados desde Mar del Plata, La Plata y Buenos Aires. Esa participación también muestra cómo los viñedos, la bodega, la gastronomía y las experiencias vinculadas al vino empiezan a sumar una nueva dimensión a la identidad de Madariaga.

Campo, vino, gastronomía y mar empiezan así a formar parte de un mismo recorrido, mientras las Wine Sessions consolidan una consigna propia: primero descubrir el vino; después mirar la etiqueta.
Por Marcelo Chocarro

