En el mapa actual del vino argentino, donde la presión de costos empuja los precios hacia arriba, el Chardonnay encuentra un lugar estratégico: es una de las pocas categorías que todavía ofrece opciones confiables por debajo de los $10.000 sin resignar calidad ni identidad.
De Mendoza, San Juan o Salta, perfiles frescos y sin madera hasta versiones con mayor estructura, estas seis etiquetas muestran cómo las grandes bodegas están defendiendo volumen con consistencia, apuntalando una franja clave para los consumidores de vino de calidad.
Elementos Chardonnay – El Esteco ($7.600)
Uno de los tickets de entrada más competitivos del segmento. Proveniente de Cafayate, ofrece un perfil fresco, con notas de manzana verde, cítricos y una acidez marcada que lo vuelve muy bebible. Es un vino pensado para rotación, donde prima la agilidad sobre la complejidad.
Maridaje: ensaladas frescas, ceviches o pesca blanca grillada.

Alma Mora Chardonnay – Finca Las Moras ($8.800)
Un clásico de volumen que mantiene regularidad año tras año. Con perfil frutado (ananá, pera) y textura amable, logra equilibrio sin recurrir a la madera. Es representativo del estilo que domina el consumo masivo.
Maridaje: pastas livianas, risottos o pollo al horno.

Alma Mora Select Reserve Chardonnay – Finca Las Moras ($9.700)
Aquí aparece un diferencial claro: mayor estructura y un uso moderado de madera que suma complejidad sin saturar. Es un ejemplo de cómo las bodegas intentan sofisticar la base sin perder accesibilidad.
Maridaje: salmón grillado, pollo con crema o platos con mayor untuosidad.

Colección Privada Chardonnay – Navarro Correas ($10.000)
Con 91 puntos de James Suckling, se posiciona en el límite superior del rango con un perfil más internacional: fruta madura, paso por madera y buena integración. Apunta a un consumidor que busca un salto de calidad sin cambiar de categoría de precio.
Maridaje: mariscos, langostinos o platos con manteca y limón.

Don David Chardonnay – El Esteco ($10.000)
Desde los Valles Calchaquíes, combina intensidad aromática y frescura, dos atributos que hoy valora el consumidor. También con 91 puntos, juega en el terreno de los blancos con identidad de origen y buena relación precio-calidad.
Maridaje: sushi, cocina asiática o pescados especiados.

Trapiche Reserva Chardonnay ($10.000)
Una etiqueta consolidada que expresa el estilo clásico con madera: notas de vainilla, fruta madura y textura cremosa. En un contexto donde crecen los blancos más frescos, sigue habiendo demanda para este perfil más tradicional.
Maridaje: aves asadas, pastas con crema o quesos semiduros.

Por el equipo de Saber Salir



