Con más de 40.000 visitantes al año, vinos reconocidos por la crítica internacional, una nueva bodega en General Madariaga, restaurante propio y proyectos innovadores que van desde Buenos Aires hasta Ushuaia, Bodega Gamboa atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia. La reciente inauguración de Gamboa Costa Atlántica no solo amplía su presencia territorial: también la posiciona como una de las candidatas más firmes a liderar la nueva generación del enoturismo argentino.
Lo que comenzó como el sueño de una familia apasionada por el vino y convencida de que la provincia de Buenos Aires podía producir etiquetas de calidad, hoy se ha transformado en uno de los proyectos vitivinícolas y turísticos más dinámicos del país.
Durante 2025, más de 40.000 personas visitaron Bodega Gamboa en Campana. Pero detrás de ese número hay mucho más que turismo. Miles de visitantes participaron de almuerzos entre viñedos, degustaciones, catas, cosechas, conciertos, ferias y experiencias enogastronómicas que transformaron a la bodega en un punto de encuentro para amantes del vino de todo el país.

Muchos otros eligieron Gamboa para celebrar momentos especiales, encontrando en el viñedo el escenario ideal para compartir hitos personales, encuentros familiares y celebraciones corporativas. Su influencia trasciende ampliamente la cantidad de visitantes que recibe cada año y se refleja en una comunidad que la ha incorporado a sus recuerdos, celebraciones y momentos más significativos.
Lejos de conformarse con lo logrado, la familia Tuite decidió dar un nuevo paso. En 2026 inauguró Gamboa Costa Atlántica, su segunda bodega, ubicada en General Madariaga, a pocos minutos de Pinamar, Cariló, Mar de las Pampas y Costa Esmeralda, uno de los corredores turísticos más dinámicos de la provincia de Buenos Aires.

La elección del lugar no fue casual. Al igual que sucedió años atrás en Campana, la familia apostó por desarrollar un proyecto vitivinícola en una zona donde prácticamente no existían antecedentes, convencida de que los grandes vinos también podían nacer en territorios no tradicionales.
El proyecto incluye siete hectáreas de viñedos, una bodega con capacidad para elaborar 60.000 litros, sala de socios, espacios de hospitalidad y Atlántica, un restaurante rodeado de viñas, lagunas y paisajes típicos de la llanura atlántica bonaerense.


Las dos bodegas trabajan bajo la conducción enológica de Sebastián Bisole y Gerardo Pereyra. Este último, referente de la vitivinicultura bonaerense y responsable de las primeras cosechas de Gamboa, fue una pieza fundamental para demostrar el potencial de los vinos producidos en la provincia de Buenos Aires.
El crecimiento turístico va acompañado por el reconocimiento a la calidad de sus vinos. El Pinot Noir 2022 de Bodega Gamboa obtuvo 94 puntos del prestigioso crítico británico Tim Atkin MW, una de las puntuaciones más altas alcanzadas por un vino elaborado en la provincia de Buenos Aires. A esta distinción se sumaron otras etiquetas de la bodega que recibieron 93 y 92 puntos, confirmando el potencial de los terroirs bonaerenses.
La innovación también forma parte del ADN de Gamboa. La bodega impulsó el primer viñedo urbano de Latinoamérica, plantado a pocos metros de Plaza de Mayo, y trabaja actualmente en nuevos desarrollos que buscan ampliar las fronteras de la vitivinicultura argentina.


Entre ellos se destaca Gamboa Vineyard & Wellness, una propuesta que combina naturaleza, bienestar y cultura del vino. El proyecto contempla fincas de 1.000 y 2.000 metros cuadrados, cada una con aproximadamente 500 metros cuadrados de viñedo propio, invitando a sus propietarios a imaginar y construir la casa de sus sueños rodeados de viñas, paisajes únicos y una forma diferente de vivir el vino.
A estos desarrollos se suma además Gamboa Ushuaia, una iniciativa que busca convertirse en uno de los viñedos más australes del mundo, reafirmando el espíritu pionero que caracteriza a la bodega desde sus inicios.
Mientras gran parte de la industria vitivinícola concentra sus esfuerzos en la producción, Bodega Gamboa construyó algo diferente, un ecosistema con dos bodegas abiertas al turismo, un restaurante propio, miles de visitantes cada año, una comunidad activa de socios, proyectos inmobiliarios vinculados al viñedo, un viñedo urbano en el corazón de Buenos Aires y una futura apuesta en Ushuaia conforman una propuesta singular dentro del mapa vitivinícola argentino.


La inauguración de Gamboa Costa Atlántica marca un nuevo capítulo en esa historia. Y abre una pregunta que hace pocos años parecía impensada: ¿puede una bodega nacida en la provincia de Buenos Aires convertirse en el principal destino de enoturismo de la Argentina? Todo indica que Bodega Gamboa está decidida a intentarlo.
Por Marcelo Chocarro

