La propuesta, que se realiza cada año en Bodega Gamboa, parte de una premisa poco habitual en el mundo del vino: “poner la creación de una etiqueta en manos de quienes finalmente la compran y consumen”. Para ello, los participantes reciben muestras de distintos varietales elaborados por la bodega y trabajan en la construcción de un corte que este año deberá estar integrado por tres variedades.
Más allá del carácter lúdico de la actividad, “el blending permite comprender de manera práctica cómo se construye un vino, qué aporta cada cepa al conjunto y cómo pequeñas variaciones pueden modificar su perfil sensorial”. El objetivo es combinar aprendizaje, diversión y una mayor comprensión del producto por parte de los consumidores.

El blend ganador será elaborado y embotellado por Bodega Gamboa, y cada socio recibirá sus botellas antes de fin de año. Además, tendrá la posibilidad de ver ese vino integrado a la propuesta comercial de la bodega.
La experiencia ya mostró resultados concretos. El blend surgido de la edición 2025 se convirtió en una de las etiquetas más elegidas por visitantes, huéspedes y comensales que llegan a Gamboa, demostrando que la mirada de los consumidores también puede aportar valor en la construcción de un vino exitoso.
La iniciativa se desarrolla en un contexto de fuerte crecimiento para la vitivinicultura bonaerense. A proyectos consolidados como Gamboa, Trapiche Costa & Pampa y Bodegas López se suman nuevos emprendimientos que continúan ampliando el mapa del vino provincial, con propuestas que abarcan desde la costa atlántica hasta las sierras y la llanura pampeana.

En ese escenario, el blending de Mi Finca Gamboa se consolida como una de las experiencias más originales del sector, acercando al consumidor a una instancia habitualmente reservada a enólogos y equipos técnicos, y transformándolo en protagonista de la creación de un vino que luego llegará al mercado. Un ejercicio que acerca el mundo del vino a quienes finalmente le dan sentido: las personas que lo disfrutan y lo eligen todos los días.
Por Marcelo Chocarro



