Una bodega ubicada en el Valle de Uco logró transformar su escala de producción y consolidarse en los mercados internacionales a partir de un cambio en su estrategia comercial. Se trata de Domaine Bousquet, que pasó de elaborar 30.000 botellas anuales a producir alrededor de 5 millones, con presencia en 61 países.
Fundada en 1997 en Gualtallary, Mendoza, la empresa apostó desde sus comienzos por los vinos orgánicos. Sin embargo, durante sus primeros años tuvo dificultades para encontrar compradores en el exterior y ampliar su alcance comercial.
El crecimiento llegó cuando sus propietarios comenzaron a buscar nuevas oportunidades fuera del país. Un acuerdo comercial en Suecia se convirtió en un punto de inflexión y abrió el camino para incrementar el volumen de producción y acceder a nuevos mercados.

El contrato que cambió el rumbo de la bodega
En 2006, Labid Ameri, uno de los propietarios de Domaine Bousquet, inició una búsqueda de compradores internacionales interesados en vinos orgánicos. En ese contexto, una especialista le sugirió participar en una licitación para proveer 250.000 botellas.
El desafío era importante: hasta ese momento, la bodega producía apenas 30.000 unidades por año. Pese a la diferencia entre su capacidad inicial y el volumen solicitado, decidió presentarse y consiguió el contrato.
“Nos presentamos, ganamos y al año siguiente vendimos 250.000 botellas”, recordó Ameri al referirse a aquella operación, que marcó el inicio de una etapa de expansión.

Después de esa primera experiencia, la empresa sumó nuevos acuerdos para exportar variedades como Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Estos contratos contribuyeron a ampliar su producción y a consolidar su presencia en el comercio internacional.
Una estructura comercial para llegar a nuevos mercados
El crecimiento de Domaine Bousquet no se limitó a aumentar la cantidad de botellas elaboradas. La bodega también modificó su forma de comercializar sus productos, con el objetivo de tener mayor presencia en los mercados de destino.
Para avanzar en esa dirección, desarrolló una estructura comercial propia y abrió importadoras en Estados Unidos y Europa. También incorporó equipos especializados y adaptó parte de su oferta a las preferencias de los consumidores de cada mercado.
La estrategia permitió ampliar su alcance y reducir la dependencia de oportunidades comerciales puntuales. Actualmente, la compañía comercializa cerca de 5 millones de botellas al año y exporta alrededor del 95% de su producción a 61 países.

La apuesta por una producción más sustentable
Junto con su expansión internacional, Domaine Bousquet mantuvo su orientación hacia la producción orgánica e incorporó nuevas prácticas para reducir el impacto ambiental de su actividad.
Entre las medidas adoptadas se encuentran la agricultura regenerativa, el uso de sistemas de riego por goteo y la incorporación de envases más livianos, con el objetivo de optimizar recursos y disminuir la huella ambiental.
De esta manera, la bodega pasó de una producción inicial de 30.000 botellas a un volumen anual cercano a los 5 millones. Su trayectoria muestra cómo la búsqueda de mercados externos, la construcción de una estructura comercial propia y la continuidad de una identidad productiva pueden convertirse en factores centrales para el crecimiento de una empresa vitivinícola argentina.
Por el equipo de Saber Salir

