En el corazón productivo de la provincia de Buenos Aires, el 8° Encuentro de Productores se convierte en vitrina de innovación, territorio y sabor. Entre sus protagonistas, Trapiche Costa & Pampa se destaca como la primera bodega argentina con influencia oceánica, llevando el mar a la copa y al mundo.

Vinos con alma de costa
Ubicada en Chapadmalal, a solo 6 km del Atlántico, esta bodega del Grupo Peñaflor cultiva variedades como Albariño, Riesling, Pinot Noir y Gewürztraminer, que encuentran en el clima fresco y la bruma salina un aliado perfecto para expresar frescura, acidez natural y elegancia.
“Nuestros vinos nacen del viento y la sal. Son una expresión honesta del mar argentino”, afirma Ezequiel Ortego, enólogo de la bodega.

Exportaciones con sello bonaerense
Con más de 100.000 litros producidos al año, Trapiche Costa & Pampa exporta a mercados exigentes como Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Japón. Su reciente certificación de sustentabilidad avalada por Bodegas de Argentina refuerza su posicionamiento como bodega de excelencia y compromiso ambiental.
Barranca de los Lobos: el nuevo terroir costero
En su búsqueda constante de innovación, la bodega anunció el desarrollo de un viñedo experimental: Barranca de los Lobos, ubicado aún más cerca del mar, próximo a los acantilados típicos de la región. Este proyecto apunta a explorar nuevas variedades y sistemas de conducción adaptados al cambio climático, con foco en blancos aromáticos de gran calidad.

Un encuentro para celebrar lo que Buenos Aires produce
Durante el evento, los visitantes podrán degustar variedades como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Albariño, Riesling y Pinot Grigio, conocer más acerca del viñedo Barranca de los Lobos y dialogar con el equipo técnico sobre los desafíos de hacer vino al lado del mar. Todo esto acompañado por productores locales, charlas, música y una feria que celebra el talento bonaerense.
Un faro para la vitivinicultura argentina
La presencia de Trapiche Costa & Pampa en el Encuentro de Productores no solo reafirma el potencial de Buenos Aires como nueva frontera vitivinícola, sino que también marca un camino de innovación para toda la Argentina. Con vinos que llevan la impronta del Atlántico y proyectos experimentales que miran al futuro, la bodega demuestra que el mar también puede ser un gran aliado del vino argentino, abriendo oportunidades para conquistar paladares en todo el mundo.
Por Marcelo Chocarro



