Cada 13 de mayo, bartenders, aficionados y sibaritas celebran el Día Mundial del Cóctel, una efeméride que conmemora la publicación de la primera definición oficial de la palabra cocktail, en 1806, en el diario neoyorquino The Balance and Columbian Repository. Allí se describía como “una mezcla estimulante de licores, azúcar, agua y bitters”.
Desde entonces, el cóctel ha pasado de ser un simple trago a convertirse en una expresión artística y cultural, reflejo de épocas, tendencias y lugares. El Negroni, el Martini, el Manhattan o el Daiquiri son apenas la punta del iceberg en un universo líquido en constante reinvención.
En Argentina, la coctelería vive desde hace años una edad dorada: talentosos bartenders locales, como Sebastián García, Inés de los Santos y Tato Giovanonni, se han hecho un nombre en el circuito global y los bares porteños figuran entre los mejores del mundo. La tradición criolla, además, aporta sabores y productos autóctonos –del vermut a la caña, de los amargos a los cítricos patagónicos– que enriquecen la escena.
Entre los tragos más representativos de la coctelería argentina, se destacan:
El Clarito: clásico rioplatense por excelencia, credo por Pichín Policastro en 1935, “el barman galante”. Es una muy similar al Martini. Originalmente se hacía con una copa “campanita”, aunque ahora se emplea una copa de Martini cuyos bordes se pintan con limón. Luego se la enfría en la heladera con cubos de hielo quebrados.
Después se llena un vaso mezclador con cubos de hielo para refrescar la preparación: 9 partes de gin y una de vermuth seco tipo francés. Se gira el vaso mezclador para refrescar el contenido y se sirve en la copa sin el hielo. Además, Policastro renegaba de la aceituna y la reemplazó por una piel o twist de limón. Hoy el apologista más famoso de este trago es Federico Cuco, del Verne Cocktail Bar.
Cynar Julep: El mismo fue creado en el bar Sucre en Buenos Aires en 2004 por el bartender Santiago Lambardi. Es una variante del clásico Mint Julep, utilizando Cynar, un aperitivo italiano de alcachofa, en lugar de bourbon. Es muy agradable y refrescante a paladar. Para su gestación, Lambardi se inspiró en un fin de semana en el campo con amigos, escuchando música y disfrutando de la naturaleza.
Más allá del glamour, el Día Mundial del Cóctel nos invita a brindar por la creatividad, la hospitalidad y la alquimia que se dan detrás de cada barra. Y, por qué no, a animarse a preparar un buen trago en casa para honrar la ocasión.
Por: Luis Lahitte



