En un momento de transformaciones profundas para la industria vitivinícola mundial, las noticias más resonantes de esta semana reflejan un mundo del vino que busca reinventarse sin perder sus raíces. Desde el surgimiento de bodegas sostenibles con liderazgo femenino hasta la incorporación de ingredientes inesperados en la copa, el vino se mueve al ritmo de la innovación, las tendencias sociales y las presiones geopolíticas.
Una de las protagonistas del momento es «En Movimiento», una pequeña bodega andaluza que ha conquistado la atención por una razón singular: está dirigida exclusivamente por mujeres. Fundada por Marta García y Ana Hernández, esta bodega ubicada en el histórico Marco de Jerez recupera viñas centenarias, cultiva sin pesticidas y promueve una filosofía feminista, artesanal y regenerativa. Su objetivo este año es producir hasta 6.000 botellas sin perder la esencia de lo natural.

En la misma sintonía, la región de Rioja hizo historia al nombrar por primera vez en un siglo a una mujer como presidenta de su Consejo Regulador. Raquel Pérez Cuevas, joven bodeguera con fuerte compromiso con la sostenibilidad y el relevo generacional, asume el liderazgo con la mirada puesta en la innovación sin renunciar a la calidad que define a la Denominación de Origen más reconocida de España.

Mientras tanto, las tradiciones también se hacen sentir. Este 29 de junio, Haro se tiñe —literalmente— de vino durante la esperada Batalla del Vino, un evento que mezcla religión, música y litros de tinto arrojados entre los asistentes. Con una asistencia que crece año a año, el festejo se consolida como un ícono del enoturismo festivo español.

En el plano internacional, no todo son celebraciones. Las exportaciones de vino español cayeron un 7,5% tras los nuevos impuestos aplicados por Reino Unido a vinos de alta graduación. A esto se suman las amenazas de aranceles por parte de Estados Unidos, lo que plantea un escenario complejo para las bodegas que dependen del mercado externo.
Sin embargo, y en contra de la tendencia global, España fue el único país en el que creció el consumo de vino en 2024, con un aumento del 1,2% mientras el mundo alcanzó su nivel más bajo de consumo desde 1961. Casi 10 millones de hectolitros fueron bebidos en territorio español el último año, un dato que contrasta con la retracción del mercado europeo y estadounidense.
En paralelo, surgen modas que podrían escandalizar a los más puristas: la última tendencia viral en TikTok propone agregar una rodaja de jalapeño congelado al vino blanco, especialmente Sauvignon Blanc o Pinot Grigio. ¿La razón? Las pirazinas, compuestos presentes tanto en las uvas como en los pimientos, intensifican los aromas y suman un toque picante que seduce a los más curiosos.

Por último, los vinos naranjas —fermentados con piel de uvas blancas— viven un renacimiento. Reivindican prácticas ancestrales, como las de Georgia, y ganan lugar en las cartas de bares y restaurantes alternativos desde Madrid hasta el sur de Francia, pasando por Austria y Cataluña.
Un brindis por lo nuevo
Lejos de estancarse, el universo del vino se muestra más dinámico que nunca. Mientras algunos países beben menos, otros redescubren su identidad vitivinícola. Las mujeres ocupan lugares de liderazgo, los jóvenes experimentan con sabores impensados y el vino naranja sale del olvido para volver a marcar tendencia. Entre lo ancestral y lo moderno, el vino sigue hablando —y brindando— por el cambio.



