El ajetreo de las últimas semanas de diciembre hace que muchos busquen desesperadamente algún truco para aliviar el desgaste que la suma de trabajo, reuniones familiares y estrés general provoca en el cuerpo y la mente.
Si algunos días ya son difíciles de por sí, añadir el auténtico caos que son las fiestas hace que todo parezca peor, que no hay manera de desconectar y calmar esa sensación de agotamiento que crece cuando nos damos cuenta de que todavía nos quedan varias semanas más así por delante (y luego la cuesta de enero).
No eres el único que se siente así, le ocurre a millones de personas y por ello la ciencia ha estudiado durante años cómo se pueden reducir los efectos de ese agotamiento al menos en el día a día.
Evidentemente para eliminar el desgaste en general deberíamos hacer cambios más profundos, pero si necesitamos una pequeña ayuda para sobrellevar esos momentos de estrés más agudo, existen técnicas muy sencillas que nos pueden ayudar.
El truco para aliviar el desgaste más sencillo es el de la respiración consciente*, realizar ejercicios de respiración es una de las formas de relajación más eficaces. Es especialmente recomendable cuando estás en medio de alguna tarea y necesitas continuar pero con la mente despejada y algo más relajada.
Sin embargo, si tu desgaste se parece más a un sentimiento de negatividad, cuando crees que no tienes energía ni ganas de seguir con lo que estás haciendo, puede que escribir te ayude. No suena a lo más apetecible, tener que hacer algo más cuando lo que ya tienes encima te supera, pero los psicólogos hallaron que escribir tan solo tres cosas buenas que te hayan sucedido durante el día puede cambiar por completo el estado de ánimo y proporcionar un extra de energía y optimismo para lo que tienes por delante.
Así que si en estas fechas necesitas ese empujón, prueba con los ejercicios de respiración o con la escritura. Seguro que notarás sus beneficios.
Respiración consciente. Qué es el suspiro cíclico y cómo se hace
Este ejercicio se centra en realizar inspiraciones profundas y exhalaciones largas (algo más que las inhalaciones), ya que es cuando soltamos el aire cuando ayudamos a nuestro cuerpo a disminuir la frecuencia cardíaca, y por tanto nos puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad.
Por Guillermina Carro. Amante de la escritura, la literatura y la comunicación, llevo los últimos 6 años colaborando con GQ España tras realizar el Máster de Vogue y especializarme en cultura, deporte y estilo de vida.
Fuente revistagq.com



