El Ministerio de Agricultura de Francia anunció un refuerzo de 130 millones de euros (unos 150 millones de dólares) para financiar el desarraigo de vides en todo el país, una medida destinada a contener la sobreproducción frente a la caída sostenida del consumo de vino —especialmente de tintos— y a los impactos crecientes del cambio climático.
Según el comunicado oficial, el sector enfrenta una combinación crítica de factores: climas extremos que afectan las cosechas desde hace varios años, menor demanda interna y tensiones geopolíticas que repercuten en los mercados. El gobierno también solicitará apoyo financiero de la Unión Europea.

Aunque Francia ya venía subvencionando el arranque de viñedos por exceso de oferta, la decisión ha generado polémica entre productores del sur, que advierten que la reducción de superficie cultivada podría aumentar la vulnerabilidad a incendios forestales.
Para 2024, la producción francesa crecería un 3% respecto a la cosecha anterior, pero seguiría siendo 13% menor al promedio de cinco años, debido al calor extremo, la sequía de agosto y la menor superficie implantada.
La ministra de Agricultura, Annie Genevard, señaló que este “esfuerzo financiero muy significativo”, incluso en un contexto presupuestario complejo, busca preservar a largo plazo la viabilidad de la industria vitivinícola francesa y acompañar su proceso de recuperación estructural.



