La historia de solidaridad que se desplegó este viernes 13 de diciembre en diversas ciudades del mundo, con el fin de ayudar a los damnificados de la devastadora inundación de Valencia, quedó marcada por un acto de generosidad sin precedentes. La iniciativa «Valencia para Valencia», creada por el renombrado chef Quique Dacosta y otros colegas de la gastronomía española, logró movilizar a la comunidad gastronómica internacional, haciendo de este un esfuerzo global para dar apoyo a aquellos que más lo necesitaban.


La acción alcanzó las principales ciudades del planeta, pero hubo un lugar en Argentina donde, de manera especial, se dio cita una acción solidaria única: el restaurante Oviedo de Emilio Garip en Buenos Aires. Pablo Rivero de parrilla Don Julio, amigo cercano de Quique, fue quien asumió la responsabilidad junto a Garip de organizar este evento. Ellos convocaron a un grupo de chefs que sumaron su talento y pasión en la cocina para contribuir con su granito de arena.
Entre ellos estuvo Juani Kittlein, chef del Socarrat, un restaurante que ha revolucionado la gastronomía en Miramar y que este verano llevará su propuesta a Chapadmalal. También se sumaron Pedro Bargero, de Costa 7070, y Ramón Chilliguay, de Oviedo, quienes prepararon una serie de suculentas paellas con ingredientes traídos especialmente para la ocasión. La empresa Pampas Organic también aportó al evento, donando el arroz que fue protagonista de cada plato preparado.



El evento, de tono festivo y solidario, no solo consistió en la preparación de comida. Para asegurar que la recaudación fuera significativa, se organizó una subasta de vinos donados por algunas de las bodegas más renombradas de Argentina, como Chandon, Rutini, Catena Zapata y Trapiche Costa y Pampa. Los vinos, que no se descorcharon durante el evento, fueron subastados con gran entusiasmo, generando una excelente recaudación que se destinaría íntegramente a los damnificados de Valencia.
La jornada culminó con una sensación de esperanza y satisfacción, sabiendo que la acción conjunta de chefs, empresas y voluntarios había logrado una gran suma para ayudar a los afectados por la tragedia en Valencia. La solidaridad trascendió fronteras, y el esfuerzo colectivo reflejó cómo, a través de la gastronomía, se pueden mover corazones y cambiar destinos. Todo lo recaudado fue enviado con amor y compromiso hacia los afectados, demostrando que, en los momentos más difíciles, la unión de personas dispuestas a dar lo mejor de sí puede marcar una diferencia profunda y duradera.
Por: Marcelo Chocarro



