Bodega Gamboa Costa Atlántica y La Vieja Hostería presentan un recorrido exclusivo que fusiona vino, naturaleza y hospitalidad boutique. Una invitación a descubrir un Pinamar sofisticado, donde la calma del bosque, la energía del mar y la elegancia de un viñedo costero conviven en perfecta armonía.
En la Costa Atlántica argentina emerge una propuesta que redefine los códigos del turismo sofisticado. A solo minutos del mar, Bodega Gamboa Costa Atlántica y La Vieja Hostería se unen para crear una experiencia que combina elegancia, paisaje y enología de precisión en uno de los destinos más emblemáticos del país. Es el encuentro entre un viñedo boutique influenciado por la brisa oceánica y un hotel histórico renovado con estética contemporánea, en un viaje sensorial que trasciende temporadas.

Un viñedo boutique bajo la influencia del océano
Instalado en un entorno singular, el viñedo de Gamboa Costa Atlántica convive con la presencia constante del mar. Las brisas frescas, los suelos arcillosos y la maduración lenta imprimen en sus vinos una acidez vibrante y un delicado trazo salino, sello distintivo de este terroir atípico para la vitivinicultura argentina.
En sus 8 hectáreas crecen cuidadosamente Malbec, Pinot Noir, Cabernet Franc, Marselan, Tannat, Riesling, Semillón y Sauvignon Blanc, variedades que expresan el carácter de un paisaje donde la naturaleza es protagonista. Las experiencias enoturísticas incluyen degustaciones privadas, caminatas guiadas entre hileras, picnics gourmet y espacios subterráneos de cata diseñados para estimular los sentidos.
La bodega —moderna, integrada al entorno y equipada con tecnología de última generación— completa un escenario que combina estética, precisión y autenticidad.


La Vieja Hostería: el encanto histórico elevado al lujo contemporáneo
En el corazón histórico de Pinamar, La Vieja Hostería conserva el espíritu cálido de su construcción original de 1947, hoy reinterpretado con detalles de diseño, gastronomía de producto y una hospitalidad íntima que celebra el arte del descanso.
Rodeada de un jardín exuberante, con rincones que parecen suspendidos en el tiempo, la hostería ofrece un refugio elegante a pasos del centro y de la playa. Su propuesta culinaria se inspira en ingredientes locales y pesca fresca, acompañada por una selección curada de vinos de terruño que completan la experiencia.



Una travesía sensorial para las cuatro estaciones
La alianza entre la bodega y la hostería propone una travesía circular que enlaza tres universos: el bosque, el mar y el viñedo. La experiencia incluye:
- Desayunos entre árboles centenarios, donde el bosque se convierte en un salón natural.
- Picnics entre viñas, diseñados para vivir el paisaje con elegancia y calma.
- Caminatas frente al mar seguidas de catas bajo pérgolas con vista al viñedo.
- Atardeceres gastronómicos en la bodega, donde luz, clima y vinos dialogan con la estación.
- Estadías curadas en La Vieja Hostería, con actividades enológicas exclusivas: blending, diseño de etiquetas, almuerzos maridados y propuestas pensadas para disfrutar en pareja o en familia.
La propuesta trasciende el verano y convierte el invierno en un capítulo atractivo. En agosto, por ejemplo, los visitantes pueden participar de la poda, un ritual que fusiona técnica, tradición y un asado al borde del viñedo que corona la jornada.

Una nueva definición de lujo para la Costa Atlántica
La unión entre Gamboa Costa Atlántica y La Vieja Hostería introduce una nueva forma de experimentar Pinamar: más serena, más natural y profundamente ligada al territorio. Es un lujo silencioso, elegante y auténtico, donde el tiempo se desacelera y cada detalle está pensado para crear recuerdos.
Mar, bosque y viñedo se convierten así en el nuevo triángulo identitario de una Costa Atlántica que evoluciona hacia experiencias más sofisticadas y memorables.

Por Marcelo Chocarro



