Como homenaje a la madre de Mijndert Pon, fundador de Bodegas Salentein y pionero en el desarrollo del terroir de San Pablo (Valle de Uco), Salentein presentó su nueva línea de Pinot Noir de Alta Gama.
Los actuales propietarios de la bodega, Frederike y Ben Pon, decidieron así honrar el legado de su abuela y su contribución a la historia familiar a través de tres vinos que también buscan exponer el potencial que los clones franceses de Pinot Noir tienen en el Valle de Uco.
Trabajando con clones provenientes de Dijon, Borgoña, Salentein explora las características de la cepa y algunas de sus variaciones genéticas más famosas, validando una máxima que todo conocedor sabe: aunque sean de la misma cepa, no existen dos vinos iguales.
¿Qué son los famosos clones de Dijon?
Los primeros clones oficiales franceses de Pinot Noir fueron lanzados en 1971, numerados del 111 al 115. Bajo producción licenciada, se garantizó que estuvieran libres de virus. Los clones 114 y 115 todavía son ampliamente usados en el mundo.
Vale decir que entre los años ‘70s y ‘80s, se lanzaron varias docenas de clones, entre los que se encuentran algunos famosísimos como el 667, que fue lanzado en una serie de 1981. A fines de la década de 1980, debutaron otros clones célebres: los 828, 871 y 943.
En conjunto, se les conoce como los “clones de Dijon,” por la ciudad francesa de Borgoña. Disponibles en Estados Unidos desde 1987, los clones de Dijon ahora están licenciados a viveros de todo el mundo y son apreciados por su fiabilidad, estructura y, obviamente, por su origen borgoñón.
Según la Cámara de Agricultura Francesa, los clones 114 y 115 son valorados por su perfume y estructura. El número 667 es conocido por su finura aromática y tánica, mientras que el 777 ofrece una combinación de finura y potencia. El equilibrio es la carta de presentación del 828, y la concentración y, a veces, los aromas atípicos son las características distintivas del 943.
“A pesar de compartir un terroir excepcional y las mismas prácticas enológicas, cada clon revela una expresión única, invitando a los amantes del vino a sumergirse en un viaje sensorial incomparable”, comenta Jorge Cabeza, Head Winemaker de Salentein.
Los clones que utiliza Salentein para su línea Cornelie son, en efecto, algunos de los famosos anteriormente nombrados: el Clon Dijon 667, el 115 y el 777, todos plantados en el 2007.
“En Salentein comenzamos a plantar clones Dijon de Pinot Noir a mediados de los años 90. Después de años de experiencia, seleccionamos tres parcelas de Pinot Noir de los clones 667, 115 y 777, a través de un análisis detallado del suelo, calicatas, imágenes satelitales y otros factores. Este proceso nos permitió identificar un sector homogéneo que resalta la expresión única de cada clon”, expresa Diego Morales, ingeniero agrónomo de la bodega.
IG San Pablo, un lugar especial para el Pinot Noir
La relación entre el Valle de Uco y el Pinot Noir es una relación mucho más fluida y orgánica de lo que parece. Porque, si bien normalmente se vincula más al Pinot con la Patagonia, las características de ciertas zonas mendocinas también impulsan el potencial de la cepa. Por otra parte, si bien en Mendoza se elabora Pinot Noir casi en cualquier lado, las zonas altas y frías son especialmente adecuadas para su cultivo.
Valle de Uco no es un todo uniforme: tiene matices y complejidades que se van conociendo a medida que se delimitan fronteras geológicas y topográficas por fuera de los límites políticos provinciales. A medida que se fue determinando eso y con los avances tecnológicos que hicieron posible el riego en altura, algunas zonas empezaron a aparecer en el mapa, como El Peral, El Cepillo y San Pablo, por nombrar algunas de las estrellas en ascenso.
San Pablo, que desde 2019 configura una Indicación Geográfica, presenta características muy favorables para el cultivo del Pinot Noir. No es casualidad entonces que Salentein haya elegido la zona para elaborar Cornelie.
Lo distintivo de la IG San Pablo es la cercanía a las estribaciones del cordón Portillo. Según interpretan los estudios preliminares que le dieron pie a la IG, debido a este factor se trata de una de las regiones más frías del Valle. Otra de sus características únicas es que la pluviometría es diferente al resto de Mendoza: por arriba de los 1400 metros se registran promedios de 500 mm anuales –cuando la media provincial es de 200 mm–, mientras que en la parte baja de la IG la marca es de 250 mm. Otro tanto sucede con la humedad relativa ambiente, lo que hace que se desarrolle una importante flora nativa.
La combinación de estas características hace que sea un entorno ideal para el cultivo de blancos y Pinot Noir, ya que hay una maduración lenta que se traduce en aromas delicados y alcoholes moderados. “En particular, con las uvas del tramo que se mete dentro de la montaña, sobre el cono del arroyo Villegas, se da una combinación de humedad y suelos. Eso convierte a esta zona en una fracción perfecta para las variedades borgoñonas”, cuenta José Galante, chief winemaker de Bodega Salentein.
Las parcelas de Cornelie se asientan en suelos aluviales franco-arenosos, con piedras cubiertas de carbonato de calcio, proporcionando a los vinos una estructura vibrante y una elegancia distintiva. El clima continental fresco, con amplitud térmica que oscila entre 29°C y 7°C, permite una maduración lenta y óptima de las uvas, realzando la expresión individual de cada clon Dijon de Pinot Noir.
¿Por qué Pinot Noir?
Además de ser una cepa famosa por su elegancia, la Pinot Noir es tremendamente plástica porque, si bien puede ser difícil de cultivar, es generosa en sus características de acuerdo al lugar donde se la produce.
Además, gracias a su inestabilidad genética inherente, el Pinot Noir ha dado lugar a una gran cantidad de clones, cada variante capturando una expresión diferente de la personalidad de la uva. Es un laberinto de espejos vitícola, donde la esencia permanece y las formas cambian, con más de 1000 clones identificados que presentan una amplia gama de atributos para explorar. Esta caprichosidad genética se extiende aún más con mutaciones como el Pinot Gris y el Pinot Blanc. Estas uvas son esencialmente mutaciones de color que han seguido sus propios caminos vitícolas pero que se vinculan al árbol genealógico del Pinot Noir.
Así, Cornelie es la marca ideal para los amantes del Pinot Noir que desean explorar en profundidad el disfrute, las tendencias y la esencia de esta emblemática uva tinta de Borgoña.
Se presenta en una elegante caja de madera que incluye tres botellas -una de cada clon Dijon- y estará disponible en vinotecas selectas y restaurantes de lujo. El precio en las vinotecas será de $450.000 por caja (tres botellas) o $150.000 por botella.
La cosecha 2021 es una edición limitada de 620 botellas por clon (620 cajas en total), de las cuales solo se comercializarán 380 en Argentina.
Por Ana Paula Arias
Fuente: aasommeliers.com.ar



