El primer jueves de mayo no será uno más en Mendoza. En Alpamanta, en Ugarteche (Luján de Cuyo), se dará un encuentro que va más allá de una cena: un cruce de mundos. Allí, el restaurante Musgo llevará su identidad patagandi para dialogar con el paisaje mendocino y los vinos biodinámicos de la bodega.
La cita será el 7 de mayo, con un menú de 8 pasos maridados con etiquetas premium de Alpamanta, incluyendo botellas únicas de la reserva personal. La experiencia contará además con la presencia de Andrej Razumovsky, fundador de la bodega, sumando cercanía y relato a cada momento.
No es una colaboración forzada. Es una historia que se fue dando sola.
Todo empezó cuando Razumovsky cenó en Musgo, en Buenos Aires. Al día siguiente volvió, se presentó y dejó una caja de vinos. Meses después, el chef Konstantin Voronin, en pleno recorrido de más de 2.000 kilómetros por la Patagonia argentina, llegó a Mendoza y fue invitado a conocer Alpamanta. Ese viaje terminó de moldear la nueva carta del restaurante, lanzada a comienzos de este año.

Lo que se verá ahora es el primer resultado tangible de ese vínculo.
La propuesta reúne dos proyectos que comparten algo más profundo que una estética: respeto por la naturaleza, obsesión por el producto y una mirada donde gastronomía y paisaje son inseparables. Musgo aportará platos que definen su concepto patagandi —productos patagónicos, técnicas asiáticas y minimalismo escandinavo— en diálogo con ingredientes locales y productos de la huerta de la bodega.
También hay una historia migrante que los conecta. Razumovsky llegó a la Argentina desde Austria hace 25 años, con raíces rusas. Por su parte, Ksenia Romantsova y Voronin, fundadores de Musgo, arribaron desde Rusia hace tres años y medio. El idioma compartido, las referencias culturales y una filosofía de trabajo alineada hicieron que la conexión fuera inmediata.
Con más de dos décadas de trayectoria, Alpamanta es pionera en vinos biodinámicos en la Argentina y fue distinguida en 2024 con el Premio Oro Internacional en Prácticas Sustentables en los Global Best Of Wine Tourism. Su arquitectura integrada al entorno y su enfoque en el respeto por el ecosistema refuerzan el espíritu de esta experiencia.
Musgo, en tanto, desembarcó en Palermo en 2024 con una propuesta singular que ya marca tendencia: una cocina que combina territorios, técnicas y sensibilidad contemporánea.
El 7 de mayo será el punto de partida. Una noche donde vino, cocina y paisaje no se combinan: se potencian.
Por el equipo de Saber Salir



