En un fallo que resuena en toda la industria vitivinícola mundial, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional el uso de poderes de emergencia para imponer aranceles comerciales, tras una demanda impulsada por una pequeña importadora de vinos de Nueva York. El caso coloca nuevamente al vino en el centro de las disputas geopolíticas y comerciales que moldean el mercado global.
La empresa VOS Selections, fundada por Victor Owen Schwartz, llevó la batalla legal contra los aranceles aplicados durante la administración de Donald Trump, que afectaron especialmente a los vinos europeos en el marco de las tensiones comerciales entre Washington y la Unión Europea. En algunos casos, las tarifas adicionales alcanzaron el 25%, alterando precios, contratos y cadenas de distribución en uno de los mercados más importantes del mundo.

El tribunal determinó que la ley invocada —la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA)— no habilita al presidente a imponer aranceles de manera unilateral. Según la Constitución estadounidense, esa facultad corresponde al Congreso, que solo puede delegarla bajo condiciones específicas y claramente delimitadas.
Un golpe a la incertidumbre comercial
Para importadores, distribuidores y productores extranjeros, la decisión introduce un elemento de estabilidad largamente reclamado. Estados Unidos es el mayor importador de vino del planeta, con compras anuales superiores a los 6.000 millones de dólares, por lo que cualquier modificación arancelaria tiene efectos inmediatos en toda la cadena global.
Durante los años de tarifas adicionales, muchos importadores redujeron portafolios, priorizaron etiquetas de mayor margen o directamente abandonaron mercados. Restaurantes y minoristas trasladaron parte de los costos al consumidor, contribuyendo a la caída del consumo de vino en favor de otras bebidas.
Schwartz definió al vino como el “canario en la mina de carbón” del comercio internacional: un sector particularmente sensible a las barreras comerciales debido a sus márgenes estrechos, su dependencia logística y su carácter profundamente global.
Señales para productores del Viejo y Nuevo Mundo
El fallo es especialmente relevante para Europa, principal proveedor de vinos a Estados Unidos, pero también para productores del Nuevo Mundo —Argentina, Chile, Australia o Nueva Zelanda— que dependen de ese mercado para sostener sus exportaciones premium.
Al limitar la capacidad presidencial de imponer aranceles de emergencia, la Corte reduce el riesgo de cambios abruptos en las condiciones de acceso al mercado estadounidense, aunque no elimina la posibilidad de nuevas medidas comerciales aprobadas por el Congreso.

En un contexto de desaceleración del consumo global y creciente competencia entre categorías de bebidas, la previsibilidad regulatoria se vuelve un factor clave para la planificación de bodegas, importadores y distribuidores.
“Paradójicamente, la victoria no provino de un gigante del sector sino de un actor independiente que buscaba simplemente proteger su negocio. Sin embargo, su acción terminó estableciendo un precedente que podría influir en el comercio del vino durante años.”
Porque en la economía mundial del vino —donde una etiqueta puede cruzar océanos antes de llegar a la copa— las decisiones políticas a miles de kilómetros de distancia pueden ser tan determinantes como el clima en el viñedo.
Por el equipo de Saber Salir



