Una alerta regulatoria en Japón obligó a retirar del mercado unas 40.000 botellas de vino chileno tras detectarse la presencia de un aditivo enológico que no está autorizado por la normativa japonesa, aunque sí es utilizado en otros países productores.
La medida fue anunciada por la empresa japonesa Mercian, filial del grupo Kirin Holdings, que decidió realizar una retirada voluntaria de los productos luego de identificar la presencia de citrato de cobre en algunos vinos rosados de la marca Frontera, elaborados por la bodega chilena Concha y Toro.
Qué vinos están involucrados
Los productos alcanzados por la medida son tres etiquetas de consumo masivo dentro de la línea Frontera:
- Frontera Sparkling Rosé (formato lata)
- Frontera Ice Rosé (formato lata)
- Frontera Rosé (botella)

Según informó la agencia japonesa Kyodo News, estas etiquetas comenzaron a venderse en Japón durante 2024 y hasta ahora unas 620.000 unidades ya habían sido comercializadas.
La empresa estima que alrededor de 40.000 unidades todavía estaban en circulación, motivo por el cual se decidió iniciar el retiro preventivo.
El rol del citrato de cobre en el vino
El aditivo detectado es citrato de cobre, un compuesto utilizado ocasionalmente en enología para corregir ciertos defectos sensoriales.
Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), su función principal es:
- eliminar aromas sulfurosos o reductivos que pueden aparecer durante la fermentación
- corregir sabores indeseables vinculados al almacenamiento
- estabilizar el vino cuando aparecen defectos específicos
Este tipo de prácticas enológicas está permitido en varios países productores, incluido Chile, donde forma parte del repertorio técnico autorizado.
El problema surge porque Japón tiene una regulación alimentaria diferente, que no contempla el uso de este compuesto, lo que obliga a retirar cualquier producto que lo contenga.
Sin riesgo sanitario
La empresa Mercian aseguró que no existen indicios de riesgo para la salud asociados a los vinos retirados.
En su comunicado oficial señaló que:
“Creemos que el impacto de este incidente en la salud es extremadamente bajo”.
Aun así, en línea con los estrictos estándares del mercado japonés, la compañía pidió disculpas a los consumidores y anunció el retiro preventivo.
Las reglas del vino cambian según el país
El episodio pone en evidencia una realidad poco visible para el consumidor: el vino está sujeto a regulaciones técnicas distintas según el mercado.
Las prácticas enológicas aprobadas por organismos internacionales como la Organización Internacional de la Viña y el Vino pueden ser aceptadas en algunos países y restringidas en otros. Esto obliga a las bodegas exportadoras a adaptar sus procesos o formularios de producción según el destino de cada vino.
En mercados exigentes como Japón —uno de los principales importadores de vino del mundo— estas diferencias regulatorias pueden derivar en retiradas preventivas incluso cuando el producto es seguro para el consumo.
Un recordatorio para el comercio global del vino
Aunque el impacto comercial del retiro es limitado en volumen, el caso refleja los desafíos técnicos y regulatorios del comercio internacional del vino, un sector donde cada mercado puede imponer reglas propias sobre aditivos, etiquetado o procesos de elaboración.
Para bodegas globales como Concha y Toro, presentes en más de 130 países, estos episodios suelen resolverse con ajustes logísticos y regulatorios, pero sirven como recordatorio de que la globalización del vino también exige una gran precisión normativa.
Por el equipo de Saber Salir



